Poesías de Óscar Ocaña Parrón
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Los Versos de los Muertos
Título: Los Versos de los Muertos.
Autor: Óscar Ocaña Parrón.
Género: Poesía / Lírica Existencial.
Temática: Una exploración profunda sobre la finitud humana, la memoria de los ausentes y la crítica a la solemnidad impostada frente a la muerte.
Poema Destacado: "Camposanto".
Formato: Tapa blanda / Edición digital.
Publicación: Disponible en Amazon.
ISBN-13: 979-8361732562.
Depósito Legal: Registrado bajo la autoría de Óscar Ocaña Parrón.
Camposanto


Y se recoge en su cuna de piedras y de puñales
CAMPOSANTO
La escarcha cruje en el suelo
como hojas de otoño secas,
y las calaveras huecas
vuelven sus cuencas al cielo.
Una lápida gris perla
se inclina sobre las flores
y distinguidos señores
hacen guiños para verla.
Es el estío sombrío
que cae al morir el día
sobre la ciudad baldía
donde reina siempre el frío.
El cortejo de trajes nocturnos
y de pamelas de encaje
sigue al digno carruaje
al que acarician por turnos.
¡Llegado está el nuevo inquilino
a los mármoles del miedo!
Y en un quiero y no puedo
delicados pañuelos de lino
se florean en la hipocresía
de lagrimitas saladas
por la pérdida esperada;
alguien recita una poesía.
Por la caída vespertina
se queda ya solo el muerto.
Mira estrellas y sabe cierto
que sobre su tumba camina
el ratón y los guardianes
de la Muerte inoportuna.
Y se recoge en su cuna
de piedras y de puñales
que los que siguen en vida
clavan en su recuerdo,
pues por un tácito acuerdo
sus pecados, los del muerto,
todos los vivos olvidan.
Óscar Ocaña Parrón
La forja del sencillo reposo
Mi idilio con la oscuridad no comenzó como un ejercicio literario, sino como una necesidad vital. Desde muy joven, mi imaginación fue moldeada por las sombras de Edgar Allan Poe y el preciosismo de Rubén Darío. El eco del Cuervo y la melancolía de Annabel Lee resonaron en mí con una fuerza especial cuando, en la adolescencia, mi enfermedad comenzó a manifestarse en forma de pesadillas constantes.
En esa mente torturada, la figura romántica al estilo de Goethe —esa unión indisoluble entre el amor y la muerte— se convirtió en mi refugio. Me fascinaba el contraste: el ambiente gris del mármol frente a la alegría vibrante de las flores del cementerio; la hipocresía social de los dolientes frente a la paz absoluta que la Muerte otorga, incluso al más malvado.
Bajo la influencia de Baudelaire y sus Flores del Mal, comprendí que mi poesía no debía hablar de otros mundos ni de tránsitos celestiales, sino de un reposo sencillo. Tanto en mi obra teatral Cartas desde la Muerte como en este poemario, insisto en que el final del camino no es un lugar, sino un estado de calma donde el tiempo, simplemente, deja de transcurrir.
De esa búsqueda nacen imágenes como las calaveras huecas o los muros que detienen el reloj. Mi primer poema de cementerio lo escribí a los diecisiete años; una semilla que evolucionó durante décadas hasta convertirse en El viento en los sauces, publicado originalmente en La Voz que al cielo se alza. Hoy, Los Versos de los Muertos (que incluye poemas premiados como el propio Camposanto) es el testimonio final de esa nostalgia: la esperanza de que, al final, todos encontremos por fin la paz.
LAS CAMELIAS ESTÁN TRISTES
Las camelias están tristes,
están tristes las camelias,
su vicio con orgullo crece,
su belleza caduca, fallece,
y una humilde violeta
enternecida, las mira.
Un mirlo curioso y ágil
pretende ser camelia
volando torpe en el jardín
donde la malva reina.
Se ofende un muerto
con su presencia negra
y desde la fosa le grita
que están tristes las camelias.
Hay un ratoncillo blanco
en el yerto cementerio.
Corretea mármoles
y los dientes castañetea
al ritmo trémulo y sordo
del crujir de los amarillentos
huesos de los callados
bajo las tristes camelias.
Trina un ruiseñor ajeno
a la Muerte y a la tristeza
de las deprimidas flores,
le susurra el viento con presteza
que están tristes las camelias.
Indiferente a todo avanza su canto,
mientras la tierna violeta
llora en silencio frío
la tristeza de las camelias
que hay en el cementerio.
Óscar Ocaña Parrón
Las camelias están tristes
50 Poemas de Amor


Te amo
Es sencillo; te amo,
yo te amo.
Y te amo en tu mirar,
en el gesto
de un dedo cruzando
el aire con serenidad.
Como se aman esas flores
que de niño se descubren
por vez primera,
danzando ellas un vals
lento y melancólico
con el viento
que cruza el parque.
Te amo,
cual se ama, digamos,
la repentina brisa
que de un golpe,
durante un instante
refresca el rostro
en el mes de agosto.
Como un insecto torpe
instintivo y seguro de sí
ama la luz de la Luna,
a la que sigue firme, feliz.
Te amo.
Te amo en mi caída
a los Infiernos,
en mi ascenso al Paraíso.
Te amo.
En compañía de un ángel,
de un negro azulado cuervo,
de un amigo,
de un enemigo respetable,
te amo.
Camino y te amo.
Pienso o escribo
y te amo.
Te amo
en el sabor del café.
Te amo
en cada recodo de Oviedo,
en cada robledana calle,
cada tumulto de Madrid.
Te amo
en una mota de polvo
o en el Universo todo.
Más allá de la más
lejana estrella,
más acá de la frontera
de nuestra sábana
te amo.
Te respiro.
Y te amo.
Óscar Ocaña Parrón
Las Termas
Allí, desprendida y ya caída al borde del agua templada la túnica tribuna, me sumergí a la espera de un debate social.
La tarde se alargaba.
Solo estaba yo, solo y sin combatientes para mi intento de batalla oratoria.
Vi llegar a las termas una melena corta, dorada y lisa.
Me impedían los vapores del lugar vislumbrar al mancebo que se sumergió y se instaló junto a mi cadera.
Noté entonces un seno rozando mi muslo.
Un seno femenino invadía la libertad de mi piel, como otros senos desnudos, en las mesas de las altas damas invadían mi espalda y mi nuca al servirme vino.
Una dama penetraba las sagradas Termas de Caracolo.
Quise llamar a la guardia para mostrar mi indignación de Tribuno.
Quise ver su atrevimiento azotado en la plaza pública.
La besé, en cambio, a la joven de corta melena rubia.
Besé su cabello empapado de vapores, y besé su seno, perlado de condensaciones robadas de mi propia piel.
La amé, pues, y amé la sal de su piel.
La tuve entonces, la amé entonces y aún la amo.
A menudo visitamos en las tardes, ambos, enfebrecidos, las Termas de Caracolo, camuflada ella como un mancebo, recordando aquel seno rozando mi muslo y el fervor que en las aguas templadas de las termas ella trajo a mi piel.
Óscar Ocaña Parrón


Esta lámina, creada por Óscar Ocaña Parrón, busca capturar la esencia del "sumi-e" para acompañar los versos de "Te amo". La sencillez del trazo y la caída de los pétalos reflejan ese amor que se encuentra en lo cotidiano y lo sutil, desde un gesto mínimo hasta la inmensidad del universo.
Título: 50 poemas de amor (Cincuenta poemas de amor).
Autor: Óscar Ocaña Parrón.
Género: Poesía Lírica / Romántica.
Temática: Una antología que recorre las diversas facetas del amor, desde la pasión febril hasta la nostalgia de la ausencia, destilando el sentimiento a través de una voz madura y personal.
Poema Destacado: Te amo.
Formato: Tapa blanda / Edición digital.
Publicación: Disponible en Amazon.
ISBN-13: 979-8378772070.
Depósito Legal: Registrado bajo la autoría de Óscar Ocaña Parrón.


La esperanza siempre es el amor
Si en Los Versos de los Muertos explorábamos el silencio del mármol, en 50 poemas de amor Óscar Ocaña Parrón nos devuelve al pulso de la vida. Esta colección es un viaje a través de la arquitectura del corazón, donde cada verso actúa como una herramienta de precisión para desnudar el afecto, el deseo y la memoria compartida. Una obra donde la sensibilidad lírica se encuentra con la fuerza de la palabra honesta.
Con la lírica propia de La Nova Trova Cubana, como Silvio Rodríguez o Pablo Milanés, y fuertemente atado a los cantautores líricos españoles, como Aute o Víctor Manuel San José, Óscar Ocaña Parrón sueña amar como otros amaron y, como otros, amar de nuevo con un nuevo amor.
Te amo
En las termas de Caracolo
Li Sao; la Hija del Gran Río del Cielo
Título: Li Sao; la Hija del Gran Río del Cielo.
Autor e Ilustrador: Óscar Ocaña Parrón.
Género: Poesía Épica-Lírica / Realismo Mágico / Cuento Mitológico.
El Origen del Mito: Partiendo del nombre del clásico personaje de Qu Yuan, el autor redefine a Li Sao como una entidad celestial: la Hija de Arnar, el Gran Río del Cielo. La obra narra el tiempo en que las cosas aún no tenían nombre y el mundo aguardaba el "Juguete Mágico" de Li Sao, cuya finalización daría origen a los mares y océanos de la Tierra.
Dedicatoria y Musa: La obra nace de un cuento original dedicado a la esposa del autor, convirtiéndose en una crónica mística donde lo personal se eleva a la categoría de leyenda.
Arte de Autor: La portada es una reproducción de un lienzo original a tinta, creado por Óscar Ocaña como regalo para su compañera, lo que integra el arte físico con la narrativa espiritual del libro.
Poema Clave: El nacimiento del sonido (Los cascabeles y la risa de Li Sao).
ISBN-13: 979-8461971700.
Li Sao y los cascabeles


Li Sao y los cascabeles
En el antiguo
y ancho mundo,
por el sendero
blanco que discurre
bajo el Gran Río del Cielo,
un buey sigue,
avanza a una plaza.
A su cuello, colgados,
diez cascabeles callados.
Nuevo es el mundo
y escuchan los metálicos
cascabeles todo sonido,
por curiosidad de qué ser.
Cae un guijarro
lanzado por un muchacho
al espejo del lago,
y el sonido
a los cascabeles agrada.
Cruza el viento
juguetón los juncos huecos,
que ríen divertidos
con su sueño de flautas,
y a los cascabeles agrada.
Una hoja roza
un tronco retorcido
y el gemido de placer
del viejo árbol
a los cascabeles agrada.
Más llegado el buey
a la pequeña plaza,
abrevando el animal.
y decidiendo a qué sonar
los diez cascabeles,
cruza corriendo, divertida,
riendo sin parar,
Li Sao aquella plaza.
Se estremecen
los diez cascabeles
con la limpia carcajada
de la hija de Arnar…
Así hemos de sonar”
Deciden, pues,
y así suenan
desde ese momento.
Óscar Ocaña Parrón
La forja de los versos
Entiendo la poesía como otra forma de la forja: un proceso de fuego, golpe y silencio donde el alma se golpea sobre el yunque hasta encontrar su forma más pura.
En esta biblioteca lírica que hoy recorres, mis versos han nacido de tres fraguas distintas. En 'Los Versos de los Muertos', busqué el reposo y la paz que solo la tierra conoce. En mis poemas de amor, intenté capturar la eternidad que se oculta en el sabor de un café o en un rincón de mi Oviedo natal. Y finalmente, en el ciclo de 'Li Sao', me permití soñar una mitología propia, ilustrando con tinta y pincel el mundo en el que las cosas aún no tenían nombre y el sonido nacía de una risa.
Escribo e ilustro porque no sé separar el trazo de la palabra. Espero que, al recorrer estas láminas y estrofas, encuentres en ellas el eco de tu propio río del cielo."
— Óscar Ocaña Parrón —
LUCIERNAGAS EN EL LAGO
Li Sao guiña un ojo,
lava sus pies en el lago;
abre el ojo, cierra el otro,
ríe y ella el lago ríe.
La Luna, tímida, la nariz
asoma oliendo el aire.
Oscurece el agua del lago,
y cierra el ojo Li Sao.
Con la pupila abierta,
ve acercarse una luz,
cierra un ojo, abre el otro,
otra luz que se acerca.
Una y otra luciérnaga
bailan junto a sus orejas,
le cantan nanas con luces,
con luces que huelen a esencia.
El lago, chispeado de luces,
reflejado de luciérnagas,
parece un cielo estrellado,
y el reflejo de Li Sao,
en ese cielo es la Luna.
Óscar Ocaña Parrón
Luciernagas en el lago
Li Sao y el eco de su risa
Óleo y tinta sobre lienzo, por Óscar Ocaña Parrón. Esta obra captura el instante en que Li Sao cruza la plaza, regalando la carcajada que enseñó a los diez cascabeles el arte de sonar.


Li Sao bajo la luz de las luciérnagas
Pintura original de Óscar Ocaña Parrón. Una evocación visual del poema donde el reflejo de Li Sao en el lago se transforma en la Luna de un firmamento de luces.
Nota sobre la pintura:
En esta pieza, la tinta no solo dibuja la silueta de Li Sao, sino que oculta un lenguaje de símbolos que refuerzan su mitología. Sobre la piel de la protagonista descansa el carácter 友 (Yǒu), que celebra la 'Amistad' y la complicidad de la compañera del autor, que inspira estos versos. A su lado, los trazos de 心火 (Xīnhuǒ) evocan el 'Fuego del Corazón', esa llama interior que arde con la misma intensidad que el sol de las luciérnagas en el lago. Son pequeñas claves de un alfabeto íntimo, integradas en el lienzo para recordar que todo gran mito nace, primero, de un sentimiento real
La voz que al cielo se alza
Título: La voz que al cielo se alza.
Autor: Óscar Ocaña Parrón.
Editorial: Agencia del Libro.
Género: Poesía Contemporánea / Lírica Existencial.
Temática: Una obra introspectiva que explora los sentimientos universales a través de una voz joven pero cargada de profundidad. Es el primer grito poético del autor, donde se empiezan a vislumbrar los temas que luego marcarán su trayectoria: el destino, la emoción y la búsqueda de lo trascendente.
ISBN-13: 978-8494271816.
Enlace de compra: Disponible en Agencia del Libro
El viento en los sauces


EL VIENTO EN LOS SAUCES
Nadie te recordará
cuando suene el viento
en las ramas de los sauces.
Nadie verá tu llanto,
tu risa, tu cabello ondear,
cuando sobre tu ceniza
la raíz del sauce te abrace,
y en sus ramas el viento
intente recordar tu nombre.
Nadie te recordará
cuando el viento en los sauces
haga caer las hojas,
y en una aérea danza
pretendan ellas de nuevo
rozar tu boca
que al sauce se vuelve;
hallarán vacío esas hojas
como vacío quedará
en el viento, en el ramaje,
que tu nombre ya no recuerda.
Nadie recordará tu nombre,
por mucho que el viento retorné
a las ramas, a las hojas
de los sauces.
Nadie ha de pensar si fuiste
tú la que recogiste
tu cabello antaño
al soplar el viento
buscando tu melena
al tiempo que al sauce buscaba.
Nadie sabrá que ese gesto
que mira en aquel que ama
era tuyo, solo tuyo,
mientras yo te miraba.
No te recordará nadie,
nadie al soplar el viento
en las ramas de los sauces,
nadie te ha de recordar
cuando ya mi vida falta,
cuando mi recuerdo se aviva
al notar tras la ventana
como sopla el viento,
subiendo allá, a la loma,
a jugar con las ramas
de los sauces de tu infancia.
Soplará el viento en los sauces,
también mi nombre olvidado,
siendo ya solo un grabado
en un mármol sobre la cuna.
Soplará el viento en los sauces
y a otros enamorados
les hará caer en la trampa
de que eternamente se ama.
Más la Muerte sencilla
que también al sauce atrapa,
termina con una caricia
lo que parece que nunca acaba.
Cuando el viento en la rama
adivina el nombre de la amada
que corre bajo las hojas
que caen, que danzan,
no piensa que algún día,
no piensa el viento,
que ese nombre se marcha.
Nadie te recordará
cuando sople el viento en los sauces.
Nadie siquiera sabrá
que tú fuiste, que corriste,
que la sangre te latía
cuando me mirabas.
Nadie sabrá del eco
de tu nombre siquiera,
cuando escuche estremecido
el bello canturreo del viento
en las ramas de los sauces.
Nadie sospechará
cómo mis versos caían
de mis labios juveniles,
como las hojas del sauce,
cómo lánguidas las poesías
sonaban en la tarde,
cómo lánguido el viento
en el sauce languidecía.
Nadie creerá que ellos,
los nuevos amantes,
pisan segundos y momentos
que en el tiempo
nos pertenecieron,
y comparten con el viento
como ya lo compartieron
otros, nosotros, y otros
antes que nosotros.
Nadie ha de recordar
tu nombre cuando lo diga
el viento entre las ramas de los sauces.
Nadie ha de recordar la astilla
de aquella rama caída
que en tu dedo quedó anclada,
que te hizo poner mohines
para que yo te besará,
que creó un leve mal,
que se tornó en fiebre volcánica.
Nadie verá esa astilla
que te llevó, inocente,
de mi lado y de mi verso,
y el sauce y el viento
no recordarán el momento
en que bajo su raíz
y su canto ventoso
te escondí por vez última,
bajo tierra, bajo polvo.
Nadie recordará tu nombre
cuando suene el viento en los sauces.
Óscar Ocaña Parrón
Cerezo japonés
-sakura-
Kanji: 桜
En 'Cerezo japonés', he buscado representar la resistencia y la belleza efímera. Las raíces y el tronco, pintados con trazos firmes que recuerdan a la caligrafía clásica, sostienen la explosión de color de las flores que parecen danzar en el aire. Es un lienzo que respira con el poema; donde cada pétalo caído es un segundo que nos pertenece y que el viento, al igual que en los sauces, intenta atrapar
El título de este poema está inspirado, evidentemente, en el libro infantil escrito por Kenneth Grahane. Para ser exacto, en el título del libro. Más allá del Sr Sapo, y de la campiña inglesa. “El viento en los sauces” es un título que siempre me produjo cierta nostalgia. De ahí nace este poema, con permiso del señor Grahane







